domingo, agosto 08, 2004

El fuego que me consume

¿Queda poético, eh? No os asustéis, simplemente acabo de venir de la playa y estoy achicharradísima. Claro que no hacía buen día. Calor si hacía, pero muy agradable, unos 28 grados o así, pero hacía muchísimo viento, y ya se sabe, con el viento te refrescas y no sabes cuándo te estás torrando. Aparte de eso no pude disfrutar de lo que más me gusta: el mar. Al primer contacto estaba muy fría. Claro, cuando llevas un minuto mojado ya te da igual e incluso piensas que no está tan mal. Pero las olas... De acuerdo, un mar sin olas no está nada bien, las olas son divertidas, no lo niego. Pero eran muy molestas, fuertes, te mojaban nada más pisar el agua, y te daban una paliza que para qué quieres más. Y para la guindita de oro, una resaca que solo me metí cinco metros en el agua. Creo que si me hubiera metido más, hubiera acabado en Ceuta. Con ese percal, pues mi padre y yo sólo aguantamos cinco preciosos minutos en el agua. Al menos podemos decir que la probamos, cosa que no todos pueden decirlo, porque fuimos pocos los valientes.
Y claro, ¿qué haces cuando no te puedes remojar? Pues te tumbas en tu hamaca y te pones a leer un libro. Pero claro, yo soy muy cabezona. Me encanta tomar el sol, además solo tengo un mes y quiero volver a Madrid con un morenito de envidia. Así que, por precaución, me embadurné de crema solar y me tumbé con mi bikini boca arriba a leer Irlanda. Luego me aburrí y dormí un poco, luego comida, luego leer otro poco...
Si estuve 4 horas torrándome al sol, puedo decir que sólo tres cuartos de hora estuve boca abajo. Entonces....

¿¿¿Alguien me explica por qué me quemé la espalda?????
Cosas inexplicables de la vida.
En fin, ya cuando la quemadura haya dejado de doler intentaré otro asalto contra el sol. Pero esta vez no me olvido las pastillas de la alergia. Fijaos, alergia al sol. Yo, que algunos me llaman Arien, la que conduce el sol, soy alérgica al sol. Otro absurdo más.
Por cierto, la prenda casi no huele ya a perfume. ¿Le habré absorbido todo el olor? HMMMM

P.D.: mi tamagotchi ha tenido una preciosa hija. Segunda generación, snif. A ver hasta donde la puedo llevar hasta que se me muera alguno.


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