miércoles, agosto 09, 2006

Viejas historias

Cuando mi madre tenía 5 años, le dijeron que iba a tener un hermano pequeño. Un niño tan enorme como su padre, mi abuelo. Cuando tenía diez meses, estando en el campo gateando, un cazador vio moverse un arbusto y creyó que era un conejo o algo así. Y le disparó.

Aquellos tiempos no eran como éstos. A aquel hombre no le pasó nada. Mi abuela tuvo otro niño que llamó igual al anterior, al tío que yo conozco en la actualidad. Pero muchos años después, mi abuela tenía que seguir viendo al hombre que mató a su hijo.

Lo bueno de estar cerca de tu familia es que puedes reunirte con ellos cuando quieras y hablar incansablemente. A mi me gusta estar con ellos, y escucharles. Supongo que cuando te haces mayor te encanta tener a alguien al lado que te escuche. Suelen contarte historias antiguas, de cosas que pasan en la familia y que tú no sabes. Ésta, en concreto, ya me la sabía, pero hoy he vuelto a oírla, y siempre me entristece.

Me conforta saber que mi abuela, que murió hace unos 14 años, está enterrada con los restos de su bebé, que están juntos, y que de un modo u otro, están más felices.

1 Comments:

At 20:24, Blogger Nanna said...

A mí también me encanta oír viejas historias de mis abuelos ^_^

 

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